En las últimas semanas, Estados Unidos ha sido escenario de un brote de la enfermedad gastrointestinal conocida como ciclosporiasis. Miles de personas han sufrido diarrea en más de la mitad de los 50 estados del país.
La situación se ha complicado, pues en más de 30 estados se ha reportado un incremento en los casos de ciclosporiasis. Aunque hay datos oficiales, la cifra exacta de contagiados es incierta, ya que muchas personas se recuperan sin acudir a consultas médicas ni realizarse pruebas, lo que impide que sean contabilizadas.
¿Pero qué es la ciclosporiasis que provoca la diarrea?
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis, que produce diarrea acuosa, intensa y persistente.

Es relevante mencionar que no todas las personas infectadas presentan síntomas; en algunos casos, la infección puede pasar desapercibida sin causar diarrea.
La noticia alentadora es que, dentro de este brote, no se han reportado muertes asociadas a la diarrea, aunque sí se han registrado hospitalizaciones.

¿Cómo viaja la infección?
La contaminación por ciclosporiasis que ha generado esta crisis en Estados Unidos ocurre por la ingesta de alimentos o agua contaminados con el parásito, según información de BBC.
Los casos de diarrea vinculados a esta enfermedad suelen aumentar durante la primavera y el verano, estableciéndose una temporada de ciclosporiasis que va del 1 de mayo al 31 de agosto. Para 2026, dicha temporada comenzó el 1 de mayo.
Otra buena noticia es que esta enfermedad es menos frecuente en comparación con otras infecciones transmitidas por alimentos, como la salmonela o la E. coli.
¿Qué hacer en caso de infección?
Si resides en Estados Unidos, sin importar el estado, y presentas diarrea acuosa o síntomas relacionados, es fundamental acudir con un médico. Los profesionales de la salud pueden solicitar pruebas y recomendar tratamientos si son necesarios.
Es esencial lavar cuidadosamente los alimentos antes de consumirlos, especialmente productos agrícolas crudos como frutas y verduras.
Igualmente, se aconseja lavarse las manos con agua y jabón antes y después de manipular alimentos, lavar frutas y verduras bajo el chorro de agua, frotar cuidadosamente aquellos productos firmes como melones o pepinos, eliminar partes dañadas o golpeadas, y refrigerar lo antes posible los alimentos que hayan sido cortados, pelados o cocidos.
